Las profesiones industriales, amenazadas con la desaparición

¿Os imagináis el mundo sin las oficinas amarillas de Correos? O sin los zapateros que llevan toda la vida en el barrio? Te imaginas realizar el empeño de coches sin un comercial con el que dialogar o regatear? Dentro de menos de 10 años podría ser realidad.

La era tecnológica en la que vivimos, el interés cada vez más febril por la comunicación digital harán que profesiones con siglos de historia se conviertan en un recuerdo. El sector más perjudicado será el industrial, amenazado con la pérdida y hasta la desaparición de muchos puestos de trabajo por la automatización de las tareas fabriles o por el desarrollo de robots que puedan sustituir el trabajo humano.

Los más afectados serán los empleados de la industria textil, metalúrgica y plástica, dedicados a operar máquinas específicas de trenzado, enrollamiento o tintado de hilos y tejidos, procesamiento de secado de telas, etc. Lo mismo ocurre con el personal especializado en realizar moldes o los fabricantes de piezas de metal fundido o productos termoplásticos, perjudicados por la aparición de las impresoras 3D. Todos ellos tendrán que buscar la manera de reinventarse.

Tampoco lo tienen fácil los impresores, amenazados por la llegada de los e- books, aunque hay estudios que todavía demuestran la supremacía de los libros en formato papel, dado que ofrecen a sus lectores una experiencia más real.

Los técnicos de reparación de equipos electrónicos no tienen mejor previsión, ya que llevar a arreglar la radio o el navegador roto es hoy en día una práctica obsoleta.

En 2024, es probable que desaparezcan profesiones como las siguientes: operadoras telefónicas, al sustituirlas en su mayoría por mensajes grabados, costureros y zapateros, debido a la tendencia consumista cada vez más voraz, relojeros, ya que ahora la hora se mira más en el móvil, técnico de revelado fotográfico, por la tendencia creciente de tener las fotos en formato digital. Hasta al cartero de toda la vida parece que le llegará la hora, aproximando que en unos años todas las misivas serán digitales.

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